
Continuando con la reseña de la Guía de buena práctica para el tratamiento de los trastornos del espectro autista que iniciásemos en el post anterior, Exponiendo la eficacia o ineficiencia de otros enfoques dentro de este punto: el Sistema TEACCH; la terapia cognitivo-conductual; la terapia psicodinámica (psicoanálisis); las psicoterapias expresivas. Luego pasaremos al punto de "tratamientos biomédicos" y el aparado de "otras terapias".
2. Tratamientos psicoeducativos y psicológicos (continuación...):
Sistema TEACCH: El sistema TEACCH (tratamiento y educación de alumnado discapacitado por autismo y problemas de comunicación), no es ni un programa ni un método de tratamiento. "La División TEACCH, dependiente de la Universidad de Carolina del Norte, fue establecida en 1972 por mandato legal de la Asamblea del Estado, con el objetivo de desarrollar una red comprensiva y descentralizada de servicios comunitarios para pacientes con TEA. Desde entonces, miles de personas han accedido a una amplia oferta de servicios coordinados, a lo largo del ciclo vital, que incluye programas individuales de apoyo, escolarización, formación e inserción laboral, ayuda a las familias, viviendas, programas de ocio, etc. Asimismo, desarrollan iniciativas de docencia e investigación. Este modelo de red de servicios se ha replicado -de modo adaptado según las condiciones locales- en 22 países." (p. 5)
Conclusiones: el sistema es modélico a la hora de asegurar servicios para toda una población, y valora especialmente la implicación compartida de agencias gubernamentales, asociaciones de familiares y Universidad, para concluir que es razonable anticipar que la calidad de vida de las personas que acceden a este tipo de sistemas debe de ser muy superior a la de quienes carecen de ellos.
Terapia cognitivo-conductual (TCC): enfoque psicoterapéutico que combina el papel de los pensamientos y las actidudes en las motiviciones y conducta, aplicando los principios de la modificación conductual. Se identifican las distorsiones del pensamiento, las percepciones erróneas, las creencias irracionales, las conductas, emociones y estados fisiológicos no adaptativos; para aplicar después de manera conjunta principios de modificación de conducta y técnicas de reestructuración cognitiva.
Conclusión: no se ha demostrado su eficacia en los TEA aunque pueden funcionar, de manera personalizada, técnicas adaptadas de TCC y apoyo emocional en personas con Síndrome de Asperger o autismo de un nivel de funcionamiento elevado.
Terapia psicoanalítica - psicodinámica: este enfoque parte de una visión obsoleta y perjudicial de los TEA al considerarlos como un "transtorno del vínculo" y que los TEA se dan como respuesta del niño frente a padres patológicos (sobre todo la madre). Se sabe que el autismo no tiene causas psicogénicas.
Conclusión: se desaconseja totalmente su uso. El enfoque del psicoanálisis en el autismo no sólo constituye uno de los mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría infantil sino que se trata de una terapia perjudicial para las personas con TEA y Síndrome de Asperger.
Psicoterapias expresivas: supone la apertura de las relaciones a través de las artes. Por ejemplo: la musicoterapia, la utilización psicoterapéutica del arte.
Conclusión: no existen beneficios demostrados, sin embargo, puede ser usada en algunos pacientes con TEA como complemento terapéutico.
3. Tratamientos Biomédicos
Nota: no existe terapia médica (medicación) específica para los síntomas nucleares de los TEA.
Antipsicóticos atípicos (antagonistas de la serotonina y la dopamina): son los fármacos más utilizados en el manejo de la hiperactividad y conductas problemáticas (agresividad y comportamientos autolesivos) que pueden aparecer en pacientes con TEA.
Conclusión: Evaluar el costo - beneficio ante la presencia de efectos adversos que incluyen, principalmente, sedación, aumento de peso y alteraciones endocrinas: hipercolesterinemia, elevación de la prolactina o inducción de diabetes de tipo 2. Los fármacos no son intercambiables en este sentido; así, la obesidad se produce con mayor intensidad con la clozapina y la olanzapina; moderadamente con risperidona y en un grado mínimo con ciprasidona y aripiprazol. La administración de clozapina requiere, además, del cumplimiento del protocolo de cribado de leucopenia.
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: usados en el tratamiento del autismo por el doble hecho de que alrededor de un tercio de las personas con autismo presentan hiperserotoninemia y que en los TEA aparecen síntomas similares a los trastornos obsesivo-compulsivos (comorbilidad). Se destacan la eficacia de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) sobre la reducción de pensamientos obsesivos y comportamientos repetitivos y ritualistas, la ansiedad y la agresividad en personas adolescentes y adultas con TEA, aunque su efecto no se ha demostrado en la infancia.
Los ISRS se utilizan también para el tratamiento de los trastornos depresivos que aparecen especialmente en personas con Síndrome de Asperger.
Estimulantes (metilfenidato): en una revisión realizada por la Canadian Autism Intervention Research Network (CAIRN) se destaca que en personas con TEA en las que se identifique también un trastorno de déficit de atención/hiperactividad (TDA/H) el tratamiento con estimulantes disminuye las estereotipias y el lenguaje inapropiado. Deben utilizarse con prudencia, ya que su efecto beneficioso es menor y se han descrito efectos adversos con más frecuencia que en la población general con TDA/H, entre los que se incluyen: retraimiento, irritabilidad, pérdida de peso y dificultad para conciliar el sueño.
Estimulantes α2-adrenérgicos (clonidina): no existe ninguna revisión sobre este tratamiento en los TEA. En un ensayo clínico a doble ciego sobre la eficacia de la clonidina, se observó una reducción en la hiperactividad y una mejoría en la interacción social de algunas personas. Las limitaciones metodológicas del estudio hacen necesarias investigaciones futuras para evaluar su eficacia en esta población.
Naltrexona (antagonista opiáceo): su utilización se planteó debido a la posible relación entre un exceso de opioides endógenos y la aparición del autismo. Se demuestra una falta de eficacia de este fármaco a corto plazo sobre la sintomatología autista, concretamente en la reducción del comportamiento autolesivo en los TEA.
Melatonina: sustancia considerada como la hormona del sueño, que en otros países se utiliza para inducir el sueño y disminuir el número de despertares. Un ensayo clínico ha vinculado el autismo con una producción nocturna de melatonina deficiente y sus proponentes indican que -al carecer de efectos adversos- podría constituir una excelente opción para la población con TEA y trastornos del sueño.
3.1. Otras terapias biomédicas.
Secretina: hormona duodenal que estimula la secreción pancreática, con lo que facilita la digestión. Este tratamiento se basa en la hipótesis de que una mala absorción intestinal permitiría el paso excesivo de determinados péptidos lesivos para el sistema nervioso central, y en cierta mejoría anecdótica en un número reducido de pacientes con autismo y diarrea crónica tras la administración de esta hormona.
Conclusión: la secretina no puede recomendarse para el tratamiento de los TEA, ya que no existe evidencia empírica de que una única o múltiples dosis de secretina sean beneficiosas para el tratamiento de los síntomas centrales del autismo. Posible aparición de efectos adversos. La secretina debe administrarse únicamente como dosis única para pruebas diagnósticas de trastornos digestivos, a la espera de disponer de los resultados de estudios que valoren este medicamento como tratamiento en personas con doble diagnóstico de TEA y trastornos digestivos.
Dietas libres de gluten y caseína: algunos grupos proponen que el autismo podría explicarse etiopatogénicamente por una supuesta deficiente absorción intestinal, que favorecería que neuropéptidos derivados de las proteínas de trigo, cereales y leche de vaca llegaran al cerebro y ejercieran un efecto neurotóxico. Por ello, recomiendan instaurar una dieta libre de gluten y caseína, a fin de mejorar los síntomas de los TEA. No existe suficiente evidencia para recomendarla debido a los problemas metodológicos y a las dificultades que implica este tipo de régimen en cuanto a incomodidad y coste económico.
Estas dietas están solamente indicadas cuando existen trastornos digestivos o
metabólicos que las justifiquen. El autismo, en sí mismo, no es indicación de dieta y hay que asegurar una correcta nutrición de todas las personas con TEA.
Tratamiento con quelantes. este tratamiento médico de desintoxicación se plantea porque sus defensores afirman haber encontrado niveles elevados de mercurio y metales pesados en muestras biológicas de personas con autismo que podrían explicar el origen del trastorno.
(Sobre la relación Vacunas - TEA)
Esta terapia se utilizó ampliamente en el pasado para tratar problemas cardiovasculares, pero no se obtuvieron los resultados deseados.
No tenemos estudios fiables de investigación que apoyen este tratamiento; se ha destacado que los quelantes son medicamentos potentes con importantes efectos adversos.
Los tests de provocación con quelantes no están científicamente demostrados y, por tanto, tampoco se deben recomendar. Debido al riesgo que estos tratamientos entrañan para la salud, no está recomendado su uso en el tratamiento de los TEA.
Otras terapias
Terapias asistidas con animales: los medios de comunicación informan periódicamente sobre el supuesto interés de utilizar animales en el tratamiento del autismo (delfines, perros o caballos). A pesar de lo atrayentes que puedan ser este tipo de noticias, no existe ninguna revisión sistemática que apoye científicamente el uso terapéutico de animales
en esta población.
Es exagerado hablar de un posible efecto específico de los animales en las personas con TEA, la relación con ellos puede resultar agradable, al igual que para la población general. Las personas son los mejores agentes terapéuticos para pacientes con TEA.
Sistema TEACCH: El sistema TEACCH (tratamiento y educación de alumnado discapacitado por autismo y problemas de comunicación), no es ni un programa ni un método de tratamiento. "La División TEACCH, dependiente de la Universidad de Carolina del Norte, fue establecida en 1972 por mandato legal de la Asamblea del Estado, con el objetivo de desarrollar una red comprensiva y descentralizada de servicios comunitarios para pacientes con TEA. Desde entonces, miles de personas han accedido a una amplia oferta de servicios coordinados, a lo largo del ciclo vital, que incluye programas individuales de apoyo, escolarización, formación e inserción laboral, ayuda a las familias, viviendas, programas de ocio, etc. Asimismo, desarrollan iniciativas de docencia e investigación. Este modelo de red de servicios se ha replicado -de modo adaptado según las condiciones locales- en 22 países." (p. 5)
Conclusiones: el sistema es modélico a la hora de asegurar servicios para toda una población, y valora especialmente la implicación compartida de agencias gubernamentales, asociaciones de familiares y Universidad, para concluir que es razonable anticipar que la calidad de vida de las personas que acceden a este tipo de sistemas debe de ser muy superior a la de quienes carecen de ellos.
Terapia cognitivo-conductual (TCC): enfoque psicoterapéutico que combina el papel de los pensamientos y las actidudes en las motiviciones y conducta, aplicando los principios de la modificación conductual. Se identifican las distorsiones del pensamiento, las percepciones erróneas, las creencias irracionales, las conductas, emociones y estados fisiológicos no adaptativos; para aplicar después de manera conjunta principios de modificación de conducta y técnicas de reestructuración cognitiva.
Conclusión: no se ha demostrado su eficacia en los TEA aunque pueden funcionar, de manera personalizada, técnicas adaptadas de TCC y apoyo emocional en personas con Síndrome de Asperger o autismo de un nivel de funcionamiento elevado.
Terapia psicoanalítica - psicodinámica: este enfoque parte de una visión obsoleta y perjudicial de los TEA al considerarlos como un "transtorno del vínculo" y que los TEA se dan como respuesta del niño frente a padres patológicos (sobre todo la madre). Se sabe que el autismo no tiene causas psicogénicas.
Conclusión: se desaconseja totalmente su uso. El enfoque del psicoanálisis en el autismo no sólo constituye uno de los mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría infantil sino que se trata de una terapia perjudicial para las personas con TEA y Síndrome de Asperger.
Psicoterapias expresivas: supone la apertura de las relaciones a través de las artes. Por ejemplo: la musicoterapia, la utilización psicoterapéutica del arte.
Conclusión: no existen beneficios demostrados, sin embargo, puede ser usada en algunos pacientes con TEA como complemento terapéutico.
3. Tratamientos Biomédicos
Nota: no existe terapia médica (medicación) específica para los síntomas nucleares de los TEA.
Antipsicóticos atípicos (antagonistas de la serotonina y la dopamina): son los fármacos más utilizados en el manejo de la hiperactividad y conductas problemáticas (agresividad y comportamientos autolesivos) que pueden aparecer en pacientes con TEA.
Conclusión: Evaluar el costo - beneficio ante la presencia de efectos adversos que incluyen, principalmente, sedación, aumento de peso y alteraciones endocrinas: hipercolesterinemia, elevación de la prolactina o inducción de diabetes de tipo 2. Los fármacos no son intercambiables en este sentido; así, la obesidad se produce con mayor intensidad con la clozapina y la olanzapina; moderadamente con risperidona y en un grado mínimo con ciprasidona y aripiprazol. La administración de clozapina requiere, además, del cumplimiento del protocolo de cribado de leucopenia.
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: usados en el tratamiento del autismo por el doble hecho de que alrededor de un tercio de las personas con autismo presentan hiperserotoninemia y que en los TEA aparecen síntomas similares a los trastornos obsesivo-compulsivos (comorbilidad). Se destacan la eficacia de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) sobre la reducción de pensamientos obsesivos y comportamientos repetitivos y ritualistas, la ansiedad y la agresividad en personas adolescentes y adultas con TEA, aunque su efecto no se ha demostrado en la infancia.
Los ISRS se utilizan también para el tratamiento de los trastornos depresivos que aparecen especialmente en personas con Síndrome de Asperger.
Estimulantes (metilfenidato): en una revisión realizada por la Canadian Autism Intervention Research Network (CAIRN) se destaca que en personas con TEA en las que se identifique también un trastorno de déficit de atención/hiperactividad (TDA/H) el tratamiento con estimulantes disminuye las estereotipias y el lenguaje inapropiado. Deben utilizarse con prudencia, ya que su efecto beneficioso es menor y se han descrito efectos adversos con más frecuencia que en la población general con TDA/H, entre los que se incluyen: retraimiento, irritabilidad, pérdida de peso y dificultad para conciliar el sueño.
Estimulantes α2-adrenérgicos (clonidina): no existe ninguna revisión sobre este tratamiento en los TEA. En un ensayo clínico a doble ciego sobre la eficacia de la clonidina, se observó una reducción en la hiperactividad y una mejoría en la interacción social de algunas personas. Las limitaciones metodológicas del estudio hacen necesarias investigaciones futuras para evaluar su eficacia en esta población.
Naltrexona (antagonista opiáceo): su utilización se planteó debido a la posible relación entre un exceso de opioides endógenos y la aparición del autismo. Se demuestra una falta de eficacia de este fármaco a corto plazo sobre la sintomatología autista, concretamente en la reducción del comportamiento autolesivo en los TEA.
Melatonina: sustancia considerada como la hormona del sueño, que en otros países se utiliza para inducir el sueño y disminuir el número de despertares. Un ensayo clínico ha vinculado el autismo con una producción nocturna de melatonina deficiente y sus proponentes indican que -al carecer de efectos adversos- podría constituir una excelente opción para la población con TEA y trastornos del sueño.
3.1. Otras terapias biomédicas.
Secretina: hormona duodenal que estimula la secreción pancreática, con lo que facilita la digestión. Este tratamiento se basa en la hipótesis de que una mala absorción intestinal permitiría el paso excesivo de determinados péptidos lesivos para el sistema nervioso central, y en cierta mejoría anecdótica en un número reducido de pacientes con autismo y diarrea crónica tras la administración de esta hormona.
Conclusión: la secretina no puede recomendarse para el tratamiento de los TEA, ya que no existe evidencia empírica de que una única o múltiples dosis de secretina sean beneficiosas para el tratamiento de los síntomas centrales del autismo. Posible aparición de efectos adversos. La secretina debe administrarse únicamente como dosis única para pruebas diagnósticas de trastornos digestivos, a la espera de disponer de los resultados de estudios que valoren este medicamento como tratamiento en personas con doble diagnóstico de TEA y trastornos digestivos.
Dietas libres de gluten y caseína: algunos grupos proponen que el autismo podría explicarse etiopatogénicamente por una supuesta deficiente absorción intestinal, que favorecería que neuropéptidos derivados de las proteínas de trigo, cereales y leche de vaca llegaran al cerebro y ejercieran un efecto neurotóxico. Por ello, recomiendan instaurar una dieta libre de gluten y caseína, a fin de mejorar los síntomas de los TEA. No existe suficiente evidencia para recomendarla debido a los problemas metodológicos y a las dificultades que implica este tipo de régimen en cuanto a incomodidad y coste económico.
Estas dietas están solamente indicadas cuando existen trastornos digestivos o
metabólicos que las justifiquen. El autismo, en sí mismo, no es indicación de dieta y hay que asegurar una correcta nutrición de todas las personas con TEA.
Tratamiento con quelantes. este tratamiento médico de desintoxicación se plantea porque sus defensores afirman haber encontrado niveles elevados de mercurio y metales pesados en muestras biológicas de personas con autismo que podrían explicar el origen del trastorno.
(Sobre la relación Vacunas - TEA)
Esta terapia se utilizó ampliamente en el pasado para tratar problemas cardiovasculares, pero no se obtuvieron los resultados deseados.
No tenemos estudios fiables de investigación que apoyen este tratamiento; se ha destacado que los quelantes son medicamentos potentes con importantes efectos adversos.
Los tests de provocación con quelantes no están científicamente demostrados y, por tanto, tampoco se deben recomendar. Debido al riesgo que estos tratamientos entrañan para la salud, no está recomendado su uso en el tratamiento de los TEA.
Otras terapias
Terapias asistidas con animales: los medios de comunicación informan periódicamente sobre el supuesto interés de utilizar animales en el tratamiento del autismo (delfines, perros o caballos). A pesar de lo atrayentes que puedan ser este tipo de noticias, no existe ninguna revisión sistemática que apoye científicamente el uso terapéutico de animales
en esta población.
Es exagerado hablar de un posible efecto específico de los animales en las personas con TEA, la relación con ellos puede resultar agradable, al igual que para la población general. Las personas son los mejores agentes terapéuticos para pacientes con TEA.


07.12.09
Interesante resumen. Gracias por el aporte.