Hilde de Clercq, estudiosa y madre de un niño autista, es una de las voces más autorizadas en el tema. Ha escrito un libro fundamental sobre "el pensamiento" en detalles" de los niños con TEA: Mamá, ¿eso es un ser humano o un animal?Las madres fueron objeto (y aún, lamentablemente, dentro de la ignorancia, lo son) de culpas sin sentido respecto del autismo: conceptos como "madres frigoríficas" o "doble vínculo", fueron esgrimidos por algunas escuelas y teóricos de la psicología y del psicoanálisis para explicar que la madre "provocaba" el autismo de su hijo y que éste era un "transtorno en el vínculo madre e hijo".
Nada más injusto, falso y a-científico.
Sea ese extracto del libro de Hilde de Clercq una forma de desagravio a todas las madres de niños con TEA y un homenaje por su día: ¡Felicidades!
En la escuela, Thomas tenía rutinas establecidas. Nunca jugaba. Caminaba de un lado al otro dle patio de recreo, siempre de la la mano de una maestra, a la que él llamaba "Mano" ("Dame la mano"). Si la mestra no tenía tiempo para ocuparse de él, le daba un micrófono, y él se sentaba y lo lamía constantemente. Además, a determinadas horas del día, él quería escuchar música. Toda la escuela conocía a Thomas como "el niño que siempre está abriendo los caños y los armarios y encendiendo y apagando las luces; el que tira la tortuga por el suelo, vacía los cartones de leche", etc. Thomas se comportaba de aquella forma, si no lo tenías sentado delante de la mesa y ocupado. A menudo también era un problema en casa. por ejemplo, cuando teníamos visitas, empezaba a abrir y cerrar la nevera y todas las puertas, encendía y apagaba las luces, vaciaba los cajones, golpeaba diversos objetos... hacía todo tipo de cosas. Tuvimos muchas reacciones diferentes por parte de las visitas, como "enciérralo en el sótano, y ya verás como escucha" o "déjame que me ocupe de él y ya verás lo derecho que anda". Afortunadamente, nunca hice caso de aquellos "sabios" consejos.
En la escuela, Thomas tenía rutinas establecidas. Nunca jugaba. Caminaba de un lado al otro dle patio de recreo, siempre de la la mano de una maestra, a la que él llamaba "Mano" ("Dame la mano"). Si la mestra no tenía tiempo para ocuparse de él, le daba un micrófono, y él se sentaba y lo lamía constantemente. Además, a determinadas horas del día, él quería escuchar música. Toda la escuela conocía a Thomas como "el niño que siempre está abriendo los caños y los armarios y encendiendo y apagando las luces; el que tira la tortuga por el suelo, vacía los cartones de leche", etc. Thomas se comportaba de aquella forma, si no lo tenías sentado delante de la mesa y ocupado. A menudo también era un problema en casa. por ejemplo, cuando teníamos visitas, empezaba a abrir y cerrar la nevera y todas las puertas, encendía y apagaba las luces, vaciaba los cajones, golpeaba diversos objetos... hacía todo tipo de cosas. Tuvimos muchas reacciones diferentes por parte de las visitas, como "enciérralo en el sótano, y ya verás como escucha" o "déjame que me ocupe de él y ya verás lo derecho que anda". Afortunadamente, nunca hice caso de aquellos "sabios" consejos.


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